El
día 19 de julio de 1924 muy
temprano, un grupo de unos 130 hombres, entre policías, estancieros y civiles
blancos de la zona, fuertemente armados con
fusiles Winchester y Mauser, rodearon el campamento donde se
habían reunido los indígenas alzados que, armados tan sólo con palos, bailaban
en una fiesta religiosa organizada por los chamanes en la zona del Aguará, un
área considerada sagrada por los qom ubicada dentro de los límites de la
colonia. Convencidos de que los dioses los protegerían de las armas de fuego de
los hombres blancos no pudieron ofrecer resistencia a los disparos dirigidos al
campamento durante cuarenta minutos. Luego los blancos entraron al mismo para
rematar a machetazos a los indígenas que quedaban, muchos moribundos,
incluidos mujeres y niños.
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| Representación |
A
finales de los años veinte, el periódico Heraldo del Norte recordó
así el hecho:
Como a
las nueve de la mañana, y sin que los inocentes indígenas hicieran un sólo
disparo, [los policías] hicieron repetidas descargas cerradas y enseguida, en
medio del pánico de los indios (más mujeres y niños que hombres), atacaron. Se
produjo entonces la más cobarde y feroz carnicería, degollando a los heridos
sin respetar sexo ni edad.
El cacique toba Esteban Moreno, contó la historia que es
transmitida de generación en generación:
En las
tolderías aparecieron soldados y un avión que ametrallaba. Los mataron porque
se negaban a cosechar. Nos dimos cuenta que fue una matanza porque sólo
murieron aborígenes, tobas y mocovíes, no hay soldados heridos, no fue lucha,
fue masacre, fue matanza, por eso ahora ese lugar se llama Colonia La Matanza.
La Reducción de Napalpí había sido fundada en 1911, en el
corazón del Territorio Nacional del Chaco. Las primeras familias que se
instalaron eran de las etnias Pilagá, Abipón, Toba, Charrúa y Mocoví.

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